"Hay que fortalecer la resiliencia de los bosques frente a fenómenos extremos" "Hay que fortalecer la resiliencia de los bosques frente a fenómenos extremos"

Medio Ambiente

La gestión forestal sostenible se consolida como herramienta clave frente al cambio climático en Baleares.

El cambio climático ya está dejando huella en los bosques de Baleares: sequías más largas, olas de calor, plagas y temporales cada vez más frecuentes. Para afrontarlo, la Dirección General de Medio Natural impulsa desde 2018 un proyecto financiado por el Impuesto del Turismo Sostenible (ITS) que refuerza la resiliencia de los bosques públicos. Hablamos con Anna Karin Feuerbach, ingeniera técnica forestal del Servei de Gestió Forestal, para conocer los retos y las soluciones que ya se están aplicando.

¿Cuál es la situación actual de los bosques en Baleares y cómo les afecta el cambio climático?

Los bosques ocupan aproximadamente la mitad del territorio: unas 225.000 hectáreas. Esta superficie ha aumentado desde los años 70 por el abandono rural y del aprovechamiento forestal. Eso hace que hoy haya más combustible y masas más densas. Con olas de calor cada vez más intensas y prolongadas, la vegetación sufre un estrés hídrico importante que debilita los árboles y los hace más vulnerables a plagas, enfermedades e incendios más virulentos. Además, fenómenos extremos como temporales de viento o nieve son más frecuentes y afectan a miles de árboles.

¿Es urgente actuar?

Sí. Se detectan síntomas claros de deterioro: árboles defoliados, más mortalidad, masas afectadas por enfermedades o procesionaria, zonas quemadas donde cuesta que vuelva a crecer el regenerado… Para evitar procesos de desertificación es urgente intervenir.

¿En qué consistió el proyecto de adaptación forestal financiado por el ITS?

El objetivo era proteger el bosque público, que representa alrededor del 11 % de la superficie forestal. Se actuó en nueve fincas, con 55 hectáreas tratadas. Aunque parezca poco, proteger esas 55 hectáreas significa proteger centenares de alrededor. Se realizaron ayudas a la regeneración natural, cortes de rebrotes, clareos, podas y tratamientos preventivos contra incendios, como fajas de defensa.

¿Dónde se llevaron a cabo estas actuaciones?

Principalmente en s’Albufera des Grau, Son Real, S’Arboçar, Cúber, Canons (Artà), Planícia (Banyalbufar), la Comuna de Muro y en el Parque Natural de Llevant. En Son Real se intervinieron 13,4 hectáreas; en S’Arboçar, 15,2; y en Cúber, 10,8.

¿Qué indicadores permiten evaluar si un bosque está más preparado o no para el cambio climático?

Hay muchos: mortalidad de árboles por hectárea, falta de regeneración natural, poca semilla fértil, defoliación o pérdida de densidad en las copas, daños por plagas y enfermedades, superficie quemada o afectada por tormentas. También existen criterios europeos de gestión forestal sostenible, como el análisis de contaminantes atmosféricos o el seguimiento de los niveles de defoliación. En zonas donde la regeneración no prospera, en Mallorca es habitual que influyan las cabras.

¿Hay zonas especialmente sensibles?

Sí. Las comunidades adaptadas a condiciones extremas, como las cotas altas de la Serra de Tramuntana, corren más riesgo si esas condiciones se recrudecen. También los bosques de ribera, que dependen de temperaturas y humedad muy concretas, sufren mucho con las sequías y las olas de calor.

¿Qué técnicas se utilizan para mejorar la resiliencia forestal?

Reducir la densidad del bosque para disminuir la competencia por el agua; repoblar con especies menos sensibles al estrés hídrico, como los acebuches; favorecer la regeneración natural por semilla para mantener la diversidad genética; crear mosaicos agroforestales más resistentes a perturbaciones; o promover bosques mixtos, porque al haber varias especies es más probable que alguna resista. También se impulsa el aprovechamiento de biomasa para calderas de energía renovable.

¿Qué beneficios aportan estas actuaciones?

La gestión forestal sostenible asegura la conservación de las masas forestales y de los hábitats asociados, mantiene especies autóctonas más resistentes y limita la proliferación de plagas. Los mosaicos agroforestales hacen los paisajes más resistentes al fuego y dan refugio y alimento a más especies, como los polinizadores.

¿Estas actuaciones tienen en cuenta la fauna y la flora protegidas?

Sí, totalmente. La gestión forestal sostenible incorpora los planes de protección de especies, tanto de flora como de fauna, para que las actuaciones no interfieran en sus hábitats.

¿Cómo ayudan estas técnicas a prevenir incendios forestales?

Reducen la carga de combustible y dificultan la propagación del fuego. Si hay un incendio, lo hace menos virulento. Las fajas de defensa, los puntos estratégicos de gestión y las zonas de baja densidad permiten crear áreas seguras para que los equipos de extinción puedan trabajar.

¿Qué efectos tienen los fenómenos extremos como vendavales o nevadas?

La caída masiva de árboles. Eso aumenta el riesgo de incendios y el riesgo de plagas. Es algo muy recurrente y ya ha ocurrido tanto en Menorca como en Ibiza o Mallorca.

¿Estas actuaciones están conectadas con planes europeos o nacionales?

Sí. Siempre se enmarcan en el Plan Forestal de Baleares, el Plan General de Defensa contra Incendios y en la estrategia forestal europea.

¿Cuáles son los próximos objetivos?

Seguir integrando la adaptación al cambio climático en la planificación forestal; reforzar la resiliencia de los bosques frente a fenómenos extremos; asegurar la regeneración natural; promover la bioeconomía y el uso de biomasa como energía renovable; ampliar los programas de educación ambiental; y fomentar la investigación y el seguimiento continuo para ajustar las políticas forestales.

Proyectos relacionados

No se han encontrado proyectos relacionados.

¿Quieres saber qué es el ITS?

Trabajamos por unas Islas Baleares que sean Sostenibles.

ACCEDE