“Las boyas sostenibles permiten compatibilizar el disfrute del mar con la protección de la posidonia” “Las boyas sostenibles permiten compatibilizar el disfrute del mar con la protección de la posidonia”

Medio Ambiente

María Dolores Sánchez Barceló, de Ports IB, destaca la importancia de las boyas para proteger el litoral balear.

La presión del fondeo sobre las praderas de posidonia ha impulsado la creación de campos de boyas sostenibles en Baleares. Gestionados por Ports IB, protegen el hábitat marino y ofrecen un amarre seguro. María Dolores Sánchez Barceló destaca la importancia de compatibilizar el turismo náutico con la conservación del patrimonio natural.

Para la gente que no esté todavía concienciada sobre la importancia de la posidonia, ¿qué importancia tiene y qué riesgos supone el fondeo descontrolado sobre ella?

La posidonia es una planta que afecta tanto a características físicas del hábitat como biológicas. En lo físico, asienta el sedimento, protegiendo a las playas, y también influye en la transparencia del agua. En lo biológico, podríamos decir que es como las guarderías del mar: muchas especies, cuando están en estadio larvario o infantil, viven en las praderas. Cuando alcanzan la edad adulta es cuando se adentran en otras zonas del mar.

¿Cuál es la situación actual del fondeo de embarcaciones en Baleares que ha hecho necesario ampliar los campos de boyas sostenibles?

Bueno, en realidad los campos de boyas con anclajes ecológicos vienen establecidos por el decreto sobre la conservación de la posidonia oceánica. Se han hecho unos estudios previos en función del estado de las praderas de posidonia y de la intensidad de fondeo en esas zonas, estableciendo donde se debía regular.

El beneficio principal de estas boyas es proteger el fondeo sobre la posidonia, pero ¿los navegantes también pueden tener algún tipo de beneficio?

Por supuesto. En estas zonas no se puede fondear con ancla porque el crecimiento de la planta es muy lento. Cada vez que un navegante, sin querer o mal asesorado, tira el ancla sobre una pradera, la destruye, y esa destrucción tarda décadas en restaurarse. Por tanto, en todas estas zonas en las que está prohibido tirar el ancla, al poner campos de boyas regulados lo que estamos haciendo es que la posidonia se pueda seguir usando y disfrutando, pero con una acción que protege el fondo marino. No se impide el uso ni el disfrute, siempre que se haga sin atentar contra la pradera de posidonia.

¿De una manera más responsable, entonces?

Exacto, compatibilizando el uso y disfrute de las personas con la protección del hábitat.

Algunas de las zonas en las que se están instalando nuevos campos boyas son Cala d’Hort, Porroig y la Illa de l’Aire. Así, Balears pasará a contar con un total de 415 boyas sostenibles. ¿Qué supone este incremento en términos de gestión?

Nosotros llevamos cuatro años con las competencias en la instalación, gestión y explotación de estos campos de boyas. Somos relativamente novatos en este campo. Sí que es verdad que, como ya gestionamos puertos y amarres, teníamos un sistema de reserva online de amarres y un servicio directo con usuarios en tránsito o residentes.

¿Cómo se han adaptado esas herramientas a los nuevos campos de boyas?

Lo que hemos hecho es adecuar las herramientas de las que ya disponíamos y, con la casuística de estos campos de boyas, adaptarlas para ofrecer también estos servicios a los navegantes. Tienen un servicio web donde se pueden hacer reservas, acceder a información sobre el proyecto, ver las boyas y su ubicación, también del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de Cabrera (donde también hay boyas ecológicas) e informarse sobre buenas prácticas ambientales para navegantes, tanto en instalaciones portuarias como en fondeo.

Además del servicio digital, ¿qué otros servicios ofrecéis?

Además de este servicio digital, tenemos un servicio telefónico de atención al usuario de lunes a domingo de 9:00 a 20:00 en temporada alta, a través del cual se atiende directamente cualquier duda o situación concreta. Y, en cuanto a los campos de boyas, contamos con patrones: el contacto más directo. Aparte de ayudar a fondear correctamente, informan y conciencian sobre por qué se han instalado, sobre la protección de la posidonia y, si es necesario, les indican zonas arenosas cercanas donde sí se puede fondear con ancla.

¿Qué criterios se han seguido para escoger las zonas en las que instalar los nuevos campos de boyas?

Esto no lo hemos decidido nosotros. Se ha definido mediante informes medioambientales previos al Decreto de Protección de la Posidonia de 2018.

En este decreto, en base a esos informes sobre el estado de las praderas y la intensidad de fondeo, se determinaron qué praderas era necesario regular. Esas son las zonas en las que actuamos ahora con la instalación de boyas ecológicas, intentando restaurar praderas ya afectadas por el fondeo con ancla. Además, gestionamos los puntos máximos de fondeo para regular el número de embarcaciones y evitar daños adicionales.

¿Cuál es el siguiente paso?

Una vez se definen las zonas en las que debemos actuar, se recurre a una consultoría de ingeniería que redacta un proyecto básico y constructivo. Ese proyecto incluye estudios específicos de la zona: características biológicas, extensión, estado de la pradera, tipo de sedimento, batimetría, exposición al viento, altura de ola habitual, etc. Con todos esos parámetros se proponen distribuciones de boyas, definiendo dónde se pueden anclar y qué eslora pueden soportar, teniendo en cuenta también el radio de borneo para evitar que las embarcaciones choquen entre sí.

¿Estas nuevas boyas incluyen alguna innovación tecnológica?

Sí. Este año hemos probado boyas inteligentes, unas boyas francesas que avisan cuando alguien se amarra e incluso ofrecen datos de viento y oleaje.

Son pruebas piloto. Por ahora, la mayoría de campos siguen con boyas estándar, blancas e hinchables, que evitan daños en los cascos. Pero la idea es mejorar la toma de datos sobre el estado del campo y su gestión.

¿Qué impacto esperáis en la recuperación de las praderas de posidonia?

La posidonia es de crecimiento lento, pero a largo plazo estas acciones permitirán regenerar praderas y mejorar el hábitat, a la vez que los navegantes podrán seguir usando estas zonas como lo han hecho siempre, pero sin dañarlas. Es una recuperación lenta, pero progresiva.

Actualmente se tramitan otros campos, como los de Sa Foradada y Es Caló d’Artà, previstos para 2026. ¿En qué punto se encuentran?

Estos proyectos siguen aún en tramitación medioambiental con la Dirección General de Medio Ambiente y con el Ministerio de Transición Ecológica del Gobierno de España, aparte de la Demarcación de Costas (autonómica) y Capitanía Marítima. Todos estos procesos requieren el visto bueno de muchos organismos y eso alarga los plazos. Estaban previstos para 2025, pero no hemos podido completar todos los trámites. Esperamos tenerlos en 2026, aunque es un proceso complejo.

¿Qué organismos intervienen en la aprobación de estos proyectos?

La Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal, el Ministerio de Transición Ecológica, la Demarcación de Costas, Capitanía Marítima y también los ayuntamientos de las zonas afectadas. Coordinar tantos organismos diferentes es una tarea complicada.

¿Tenéis algún objetivo final o estimación de cuántas boyas más harían falta?

No es un tema de cantidad de boyas, sino de necesidad de proteger una especie ya declarada protegida en 1992 por la Unión Europea. A pesar de ello, por falta de concienciación, se sigue fondeando sobre las praderas. Por eso se opta por implantar campos de boyas: no solo como medida de control y sanción, sino como herramienta para compatibilizar el uso con la protección.

¿Cómo se integra este proyecto en las políticas globales del Govern en materia de sostenibilidad y turismo?

En sostenibilidad, al proteger el hábitat estamos haciendo una acción sobre el patrimonio natural. Y también afecta al turismo: no todo es sol y playa. Tenemos un patrimonio natural precioso y un turismo que viene a disfrutarlo, ya sea en la Serra de Tramuntana, que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, o en nuestras costas y calas. Este tipo de acciones favorecen tanto la protección del medio marino como el turismo náutico, que puede venir a disfrutar de este patrimonio natural que debemos conservar.

Para acabar, ¿cómo justificas la necesidad de invertir y financiar estos proyectos?

La importancia radica en defender el patrimonio natural. El patrimonio es un bien de todos los ciudadanos, que tenemos el derecho de disfrutar, pero también la obligación de cuidar. Este tipo de acciones proactivas ayudan a compatibilizar el uso y disfrute con la protección del medio natural, para que esta generación y las futuras puedan seguir disfrutando del mar.

Proyectos relacionados

No se han encontrado proyectos relacionados.

¿Quieres saber qué es el ITS?

Trabajamos por unas Islas Baleares que sean Sostenibles.

ACCEDE