Nuevo depósito de agua desalada para mejorar el suministro en Sant Miquel

Sant Miquel contará con un sistema de agua más eficiente y seguro para residentes y turistas

¿En qué consiste?

El núcleo de Sant Miquel, en el norte de Ibiza, contará con un nuevo depósito de 2.000 m³ para regular el suministro de agua desalada. La infraestructura permitirá mejorar la calidad del servicio y garantizar el abastecimiento al puerto turístico, que hasta ahora dependía de redes privadas y captaciones vulnerables en época estival.

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Datos

  • Depósito regulador de agua desalinizada para el casco urbano de Sant Miquel

  • Ibiza (Sant Joan de Labritja)

  • Govern de les Illes Balears

  • Consell Insular d'Eivissa

  • ITS2023-073

  • 1.763.788 €

  • 1.763.788 €

  • 0 €

  • 2023

  • Iniciado

  • Medio Ambiente

  • Ejecutado: 0%

  • 12.08.2025

El proyecto

La presión sobre los recursos hídricos es un desafío estructural en buena parte del territorio balear. En zonas turísticas como el puerto de Sant Miquel, la demanda de agua durante el verano supera con creces las capacidades de suministro actuales. Para hacer frente a esta situación, se ha aprobado la construcción de un depósito regulador con capacidad para 2.000 m³, conectado a la red de agua desalada.

La iniciativa responde a una necesidad técnica y sanitaria urgente: el sistema actual de suministro directo desde la red de interconexión carece de garantías de presión constante y estabilidad en la desinfección del agua. El nuevo depósito, situado a 200 metros sobre el nivel del mar, permitirá regular el caudal, estabilizar presiones y mejorar la calidad del servicio mediante un sistema de telecontrol.

La instalación se proyecta no solo para abastecer al núcleo urbano de Sant Miquel, sino también al puerto turístico, donde se concentran más de 1.400 plazas hoteleras. En temporada alta, se estima una demanda diaria superior a los 1.700 m³. El depósito garantizará el suministro durante al menos 24 horas incluso en caso de avería, y permitirá incorporar progresivamente otras áreas al sistema público.

Este tipo de infraestructuras, cada vez más frecuentes en entornos insulares, son esenciales para gestionar de forma eficiente el agua desalada. La acumulación y distribución por gravedad reduce el consumo energético y mejora la fiabilidad del sistema. En este caso, el apoyo del fondo ITS permite adaptar los servicios básicos a la realidad de un territorio condicionado por el turismo estacional y los episodios de sequía. 





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