En Baleares, un territorio donde el turismo multiplica el volumen de residuos y el espacio es limitado, la economía social y circular se abre paso como una solución inteligente y necesaria. Proyectos como “Impuls de l’economia social i circular” muestran que reciclar, reutilizar y reinsertar materiales no solo ayuda al medio ambiente, sino que también crea empleo para colectivos en riesgo de exclusión.
Cada año, millones de turistas visitan Baleares y disfrutan de sus playas, paisajes y gastronomía. Pero detrás de esta actividad frenética hay un dato poco conocido: el turismo genera más de 700.000 toneladas de residuos al año en las islas. En un territorio con recursos y espacio limitados, esta presión ambiental exige repensar por completo el modelo productivo. Aquí es donde la economía social y circular entra en juego, ofreciendo soluciones innovadoras que combinan sostenibilidad, inclusión social y desarrollo económico.
Un buen ejemplo es el proyecto “Impuls de l’economia social i circular”, financiado con fondos del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS). Su objetivo es ambicioso: dar una segunda vida a los residuos turísticos y, al mismo tiempo, generar empleo para personas en riesgo de exclusión social. En su primera convocatoria, allá por 2017, se apoyaron 13 iniciativas pioneras que gestionaron más de 6.000 toneladas de residuos y crearon más de 60 puestos de trabajo estables. Cooperativas, asociaciones y empresas de inserción demostraron que se puede cerrar el círculo: lo que antes acababa en un vertedero ahora vuelve a la economía local como recurso.
El concepto es sencillo, pero poderoso: pasar de una economía lineal —extraer, producir, consumir y tirar— a un modelo circular, donde los materiales se reciclan, reutilizan o reparan para prolongar su vida útil. Y hacerlo, además, incorporando a colectivos tradicionalmente excluidos del mercado laboral. Así, personas con discapacidad, desempleados de larga duración o en riesgo de exclusión encuentran empleo estable en empresas que trabajan en la reutilización de textiles, la reparación de productos electrónicos, el reciclaje de plásticos o la valorización de materiales turísticos.
Este modelo encaja de lleno en la Estrategia Española de Economía Circular 2030, que plantea objetivos ambiciosos: reducir en un 30 % el consumo de materiales, disminuir un 15 % la generación de residuos y duplicar la reutilización de productos. Para Baleares, que vive con la paradoja de ser un paraíso natural saturado por su propia economía turística, el desafío es aún mayor: gestionar los recursos de forma sostenible sin frenar el desarrollo económico.
Más allá del impacto ambiental, la economía social y circular refuerza la cohesión social. Cooperativas, empresas de inserción y centros especiales de empleo trabajan con modelos democráticos y solidarios, donde las personas y el fin social están por encima del capital. Esto permite que la transición hacia un modelo sostenible no deje a nadie atrás: la gestión de residuos se convierte también en una herramienta de integración y justicia social.
El impacto va más allá de lo local. La OCDE y la Comisión Europea reconocen que las organizaciones de economía social han sido pioneras en la economía circular desde hace décadas: no solo reciclan y reutilizan, sino que también impulsan la innovación en sectores como el diseño ecológico, la restauración de ecosistemas o la optimización del uso del agua. En Baleares, donde la escasez de recursos hídricos es otro reto urgente, integrar ambos modelos es una apuesta estratégica de futuro.
La combinación de circularidad y economía social también plantea un cambio cultural: pasar de producir y consumir sin límites a valorar los recursos como bienes finitos. Significa transformar no solo la manera en que tratamos los residuos, sino también cómo entendemos el desarrollo económico. Implica alianzas entre administraciones, empresas, entidades sociales y ciudadanía, con un objetivo común: crear una economía regenerativa, inclusiva y resiliente.
Baleares, por su carácter insular, tiene la oportunidad de convertirse en un laboratorio europeo de sostenibilidad. Proyectos como “Impuls de l’economia social i circular” demuestran que los residuos pueden convertirse en oportunidades, que la innovación social y ambiental puede ir de la mano y que es posible imaginar un futuro donde el turismo, el medio ambiente y la justicia social convivan en equilibrio.
Gestión sostenible de los residuos turísticos con personas con riesgo de exclusión social
Govern de les Illes Balears
Mallorca
700.000 €
Proyecto de impulso de actuaciones de gestión sostenible de residuos en el marco de un modelo de economía social y circular.
Govern de les Illes Balears
Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera
1.500.000 €
Proyecto para la gestión sostenible de los residuos turísticos y creación de lugares de trabajo para personas con riesgo de exclusión en las Islas Baleares
Govern de les Illes Balears
Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera
2.000.000 €
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