"El Teatre Defensora era el corazón cultural de Sóller y lo hemos dejado caer" "El Teatre Defensora era el corazón cultural de Sóller y lo hemos dejado caer"

Patrimonio histórico

El histórico teatro solleric busca renacer tras su derrumbe parcial gracias a los fondos ITS.

Jaume Casasnovas es el actual presidente de la Societat Defensora Sollerense, una institución centenaria nacida en 1887 con fines solidarios y culturales. Durante décadas, su teatro fue el epicentro de la vida social de Sóller. Hoy, tras el derrumbe parcial del edificio y años de abandono, Casasnovas habla sobre su deseo de volver a ver el teatro a pleno rendimiento.

¿Cómo surgió la Societat Defensora Sollerense y por qué construyó un teatro?

La sociedad nació en 1887 como una entidad de socorros mutuos para ayudar a la gente más humilde con cuotas pequeñas que les dieran acceso a asistencia médica. Fue una especie de cuna de la Seguridad Social. Con los años, se fue orientando también hacia la cultura, y de ahí surgió la idea de construir un teatro propio.

¿Qué papel jugó el teatro en la vida cultural de Sóller?

Durante décadas fue el epicentro de la cultura sollerica. Allí se celebraban bodas, comuniones, obras de teatro, bailes… Quien no actuó, bailó o conoció a su pareja en el Defensora, seguramente asistió a alguno de sus actos. Era el único centro cultural con cierta envergadura y estaba abierto a todo el mundo. Era el corazón social del pueblo.

¿Cómo evolucionó ese espacio con el paso de los años?

A partir de los años 80, el teatro entró en declive. Cambiaron los tiempos: aparecieron las discotecas, nuevas formas de ocio… Y a nivel administrativo, se empezaron a exigir condiciones que nosotros no podíamos asumir: salidas de emergencia, medidas de seguridad, reformas estructurales… A partir de los 90 solo se usaba para algún baile puntual, y finalmente nos obligaron a cerrarlo.

¿Qué pasó entonces con el edificio?

Lo cedimos al Ayuntamiento en el año 2000. Pensábamos que así al menos podría conservarse. Pero la dejadez institucional fue absoluta. Ni nosotros teníamos recursos para rehabilitarlo ni ellos invirtieron lo más mínimo. El edificio quedó cerrado a cal y canto. En 25 años se han hecho, como mucho, dos actos. Y un espacio cerrado, ya se sabe, se muere más rápido que uno usado.

En 2023 se derrumbó parte del tejado. ¿Qué ocurrió exactamente?

El 5 de septiembre, sobre las 9:15 de la mañana, una parte del techo se vino abajo. Solo quedó en pie la fachada exterior. Tuvimos la suerte de que no pasaba nadie en ese momento, aunque por allí pasan a diario madres y niños porque hay una escuela infantil al lado. Fue un milagro que no ocurriera una desgracia.

¿Cómo reaccionó la comunidad de Sóller?

Con pena, impotencia y resignación. Fue la crónica de una muerte anunciada. Desde el año 2000 sabíamos que si no se hacía nada, acabaría así. Lo más frustrante ha sido ver cómo nos han engañado tantas veces: íbamos a Palma, recogíamos proyectos, nos prometían cosas… pero nada se cumplía. 25 años después, el teatro está en el suelo. Literalmente.

La idea es transformarlo en un centro sociocultural versátil. ¿Qué opina?

Eso es, en el fondo, devolverle su esencia. Antes ya era un espacio para teatro, música, danza… Recuperar eso sería lo ideal. No queremos otra cosa. Que vuelva a ser lo que siempre fue para Sóller.

¿Cree que su recuperación tendría impacto positivo en la cultura local?

Sin duda. No hay otro espacio municipal así. Se ha hecho un convenio con el Obispado para usar otro teatro, pero este es el de verdad, el que siempre ha sido del pueblo. La gente lo necesita y aún confiamos en verlo renacer algún dia.

¿Quieres saber qué es el ITS?

Trabajamos por unas Islas Baleares que sean Sostenibles.

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