Toni Roig, presidente de la SD Formentera, detalla cómo la remodelación del campo municipal ha supuesto un salto adelante para el deporte local. Financiado con el Impuesto de Turismo Sostenible, el proyecto ha permitido construir nuevas gradas cubiertas, mejorar la accesibilidad y avanzar hacia un modelo energético basado en fuentes renovables.
¿Qué necesidades concretas motivaron la remodelación del campo municipal de Formentera y por qué era una prioridad?
La principal necesidad era disponer de sombra y de un resguardo frente a la lluvia para los aficionados. Fue la primera petición que hizo el club hace unos cinco años, en torno a 2021, cuando empezamos a plantear que nuestros seguidores necesitaban un espacio protegido, sobre todo del sol. En Formentera apenas llueve, pero el sol es intenso, y los partidos —tanto del fútbol base como del primer equipo— se juegan por la mañana. Contar con una zona cubierta era, por tanto, fundamental.
¿En qué estado se encontraba antes de iniciar las obras?
Las gradas presentaban cierto grado de deterioro y la estructura ya no estaba en buen estado. Según explicaron los técnicos del Consell de Formentera, no soportaba el peso ni reunía las condiciones necesarias para instalar una cubierta que ofreciera sombra y protección frente a la lluvia, ya que no había sido concebida para ello.
El proyecto está financiado con un 80 % de fondos del Impuesto de Turismo Sostenible. ¿Cómo se gestó esta ayuda y qué importancia ha tenido para poder realizarlo?
Desde el club presentamos la petición al Consell de Formentera, que fue quien se encargó de buscar la financiación a través del área correspondiente. Esa parte dependía directamente del Consell, que al final es el promotor y responsable de la obra. A título personal, considero una gran ventaja que el impuesto turístico pueda repercutir en la vida social de las islas. Utilizar fondos que llegan a la comunidad gracias al turismo —un motor económico tan potente— para crear infraestructuras necesarias a nivel social y deportivo me parece una decisión muy acertada.
¿Qué criterios se siguieron para definir el diseño y la capacidad de las nuevas gradas, con espacio para cerca de un millar de espectadores?
La grada tiene capacidad para unas 900 personas. El criterio fue técnico, determinado por quienes diseñaron el proyecto. Como usuarios únicos del campo, fuimos consultados desde el primer momento por los técnicos municipales. Nos plantearon la capacidad y nos pareció adecuada: casi mil personas en el campo de fútbol es una cifra razonable. De hecho, pocos meses después de la inauguración ya la llenamos en un partido.
La afluencia media ronda entre 600 y 700 personas, y la grada la absorbe perfectamente. Además, está cubierta de norte a sur, lo que resulta muy importante porque protege tanto a los partidos del primer equipo como a los del fútbol base. Los más pequeños juegan dos partidos a la vez y los padres se distribuyen a lo largo de toda la grada. No se ocupan todos los asientos, pero sí las zonas frente a los dos campos de fútbol 7. El campo se utiliza tanto para fútbol 11 como para fútbol 8, y la grada se adapta perfectamente a ambos usos.
El campo será uno de los primeros recintos deportivos de la isla en funcionar con energías limpias. ¿Puede considerarse un modelo para otras instalaciones públicas?
Totalmente. Desde el club lo valoramos muchísimo. Formentera es un lugar con mucho sol y la energía renovable aquí es 100 % aprovechable. En una instalación como un campo de fútbol, que funciona prácticamente las 24 horas del día, los siete días de la semana, contar con un sistema energético basado en energías limpias es fantástico. No solo por el ahorro, que beneficia directamente al Consell de Formentera, sino también por la sostenibilidad de una infraestructura tan activa. Es un modelo perfectamente replicable.
El conseller Bauzà ha hablado del papel del deporte como motor de desestacionalización turística. ¿Cómo puede esta obra contribuir a ese equilibrio entre turismo y vida local?
La afluencia de público en el campo de fútbol se nota especialmente en los meses de septiembre, octubre, mayo y junio, que coinciden con los picos de temporada. Se percibe que, aunque el fútbol es una actividad ajena al turismo, también atrae a muchos visitantes, porque hay turistas que son aficionados al deporte y al fútbol en particular. Lo notamos sobre todo en esas fechas, aunque durante todo el año pasa por el campo mucha gente que no reside en la isla.
Se ha mencionado un proyecto complementario para dotar al campo de red de agua potable. ¿En qué consiste y cómo se relaciona con esta renovación?
Es otra de las peticiones que llevamos años haciendo al Consell. Queríamos que la red de agua corriente de la isla llegara al campo de fútbol, no solo para el riego y las instalaciones sanitarias, sino también para el avituallamiento de los deportistas.
Queremos disponer de fuentes de agua en el campo, reducir la compra de agua externa y eliminar el uso de botellas de plástico. Con fuentes rellenables, se evitarán residuos y se mejorará la sostenibilidad.
Ahora mismo el campo se riega con agua de pozo, con un nivel de salinidad muy alto que deteriora las instalaciones. Esta conexión a la red será un avance enorme, porque el agua salada es muy corrosiva.
¿Qué medidas se están adoptando para garantizar el mantenimiento de las nuevas gradas y de la futura instalación solar a largo plazo?
Depende también del Consell de Formentera. Nosotros realizamos tareas de mantenimiento preventivo: limpieza e información al Consell cuando surge alguna actuación necesaria. Por ejemplo, durante las últimas danas se inundaron los bajos de la grada y habrá que intervenir. En general, todo lo relacionado con las placas solares y las instalaciones internas —como la iluminación o los bajos— está a cargo del Consell.
El Formentera es un club en crecimiento. Obras como esta lo demuestran. ¿Qué significado tiene para el club y qué mensaje le daría a los aficionados?
La nueva grada aporta comodidad a familias y aficionados. Ahora pueden asistir a los partidos en condiciones adecuadas: si llueve, no se mojan; si hace sol, no se queman. La comodidad es lo primero.
Además, es una instalación que da solvencia tanto al club como a la isla. Cuando vienen equipos de fuera, es un motivo de orgullo poder mostrar un campo en buenas condiciones. Nosotros sentimos lo mismo cuando viajamos y vemos instalaciones mejores que las nuestras: genera sana envidia y ganas de mejorar.
Esta grada es accesible, tiene sombra y cobijo, y eso nos anima a seguir trabajando para fomentar el deporte y formar a más futbolistas en Formentera. La gente está contenta, y eso lo cambia todo.
Noticias y artículos sobre Turismo Sostenible