En Mallorca, los molinos de viento y de agua forman parte de un paisaje que ha modelado la vida rural durante siglos. Estas estructuras, diseñadas para extraer agua o moler grano, son hoy un símbolo del patrimonio etnológico de la isla. Su conservación depende de la investigación, la restauración artesanal y la transmisión de un oficio que pocos profesionales mantienen vivo.
Durante generaciones, los molinos han sido una pieza clave del territorio mallorquín. En zonas como el Pla o el Migjorn, las torres de piedra y madera formaban una red hidráulica imprescindible para el riego y la agricultura tradicional. Los molinos de extracción de agua, con sus aspas características, y los molinos harineros, que aprovechaban la fuerza del viento para moler cereal, representan una forma de ingeniería popular profundamente ligada al paisaje insular. A pesar de su valor histórico, muchos de estos elementos sufren abandono o deterioro, lo que hace imprescindible impulsar su documentación, mantenimiento y restauración para que sigan siendo parte activa del patrimonio cultural de Mallorca.
En este vídeo de la serie Vigies del Passat, conoceremos a Miquel Ramis, maestro artesano y tercera generación de una familia dedicada a la restauración de molinos. Su trabajo, reconocido con premios como el Richard H. Driehaus de las Artes de la Construcción (2021) y el Premio Artesanía de Mallorca (2023), es fundamental para preservar la técnica tradicional y devolver la vida a estructuras que forman parte de la memoria colectiva de la isla. A través de su experiencia, veremos cómo se rescatan piezas, cómo se reconstruyen mecanismos y qué significa mantener vivo un oficio que sostiene una parte esencial del patrimonio molinológico balear.
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