El castillo de Santa Àgueda, una de las fortificaciones islámicas mejor conservadas del archipiélago balear, era uno de sus tesoros más olvidados. Situado en una de las cimas más altas de Menorca y rodeado de un Área Natural de Especial Interés, combina patrimonio, paisaje y memoria medieval. Gracias al proyecto ITS2016-051 se consolidó un tramo de la muralla norte, pero la recuperación integral avanza por fases. Hablamos con Joan Pons, conseller de Cultura, Educación, Juventud y Deportes del Consell de Menorca, para conocer el estado actual del castillo y los planes de futuro.
¿Qué importancia histórica y patrimonial tiene el castillo de Santa Àgueda para Ferreries y para Menorca?
El castillo de Santa Àgueda es la única fortificación de época islámica que se conserva en Menorca y eso ya le da un valor patrimonial único. Hablamos de una fortificación de principios de la Edad Media, donde se refugiaron las tropas musulmanas durante la conquista de Alfonso III. Además, está ubicado en una de las montañas más altas de la isla, desde donde se observa prácticamente toda la costa norte y buena parte del interior. Su valor histórico es evidente, pero también lo es su valor paisajístico.
La zona es un Área Natural de Especial Interés. ¿Qué implica esto?
Todo el entorno es una zona ANEI, un espacio natural de especial interés, lo que significa que la flora, la fauna y el paisaje tienen un nivel de conservación muy elevado. A diferencia de otras partes de la isla, aquí no ha habido urbanización ni una intervención humana intensa. Después del abandono de la fortificación tras la conquista cristiana, la zona fue un “lloc”, una finca agraria, hasta mediados del siglo XX, siempre con usos respetuosos. Todo esto hace que Santa Àgueda sea única tanto patrimonial como naturalmente.
¿Y puede contribuir al turismo natural y cultural?
Sí, es un espacio muy atractivo para excursionistas y senderistas, tanto locales como visitantes. El turismo natural y cultural en Menorca está creciendo, especialmente en temporada baja, y Santa Àgueda encaja perfectamente en esta línea. Las actuaciones realizadas, como las del ITS en 2016, ayudan a que Menorca se refuerce como destino de turismo cultural y de naturaleza durante todo el año.
¿En qué estado se encuentra actualmente el castillo?
Cuando el Consell lo adquirió en 2008, estaba en un estado muy ruinoso. En 2016, gracias a una aportación del Impuesto de Turismo Sostenible, se recuperó una parte de la muralla norte, lo que mejoró mucho su imagen. Ahora estamos restaurando la Casa de Armas —que realmente es la entrada original al castillo— y pronto iniciaremos la poda de toda la vegetación que amenaza las estructuras. Durante siglos ha estado abandonado y ahora estamos ejecutando un proyecto ambicioso por fases para recuperarlo como patrimonio único de Menorca y también como reclamo turístico en temporada baja.
¿Qué se realizó exactamente en 2016 con el proyecto ITS?
Se actuó en la zona norte de la muralla, que estaba derruida y amenazaba con caer. El proyecto permitió recuperarla y consolidarla para frenar la degradación. Quien suba ahora al castillo lo verá muy claramente: ese tramo está muy bien restaurado. La excursión es preciosa, se puede hacer a pie o incluso en bicicleta para los más deportistas.
¿Cuáles son las próximas fases del proyecto?
Estamos restaurando la entrada original y esperamos tenerla lista entre abril y mayo. Después iniciaremos la poda y limpieza integral de toda la fortaleza para retirar la vegetación que cubre las estructuras. También queremos restaurar algunos espacios como la antigua zona de establos y estudiar un posible mirador de estrellas, aprovechando que Menorca es destino Starlight. Y más adelante, en una segunda fase, la intención es recuperar el recinto central y la casa antigua. Es un proyecto a largo plazo.
¿Intentarán que sea accesible para todo el mundo?
Sí. Queremos mejorar el camino de acceso, que ahora mismo es muy complicado incluso para los trabajadores autorizados. La idea es que en los próximos años el castillo pueda ser accesible de forma segura y que Santa Àgueda sea un patrimonio visitable y un atractivo también fuera de la temporada alta.
¿Existen dificultades para intervenir en un entorno tan protegido?
Sí. Ya tuvimos que hacer mejoras en el camino para poder acceder con seguridad y aun así es complejo. Pero es imprescindible: cuando finalicemos la restauración tendremos que hacer una mejora más profunda para que el acceso sea seguro para todos.
¿Se plantea un uso cultural o educativo en el futuro?
Ahora mismo ya lo visitan escuelas, aunque suben a pie y la experiencia es más natural que histórica, porque falta información y señalización. Como docente lo he vivido. La idea es que, una vez restaurado, el castillo tenga paneles, explicaciones y hasta aplicaciones interactivas para que jóvenes y visitantes tengan una experiencia completa.
¿Cómo está siendo la colaboración entre administraciones y entidades?
Muy positiva. El Ayuntamiento de Ferreries, con el alcalde Pedro Pons, está colaborando al 100% en licencias y en todo lo necesario. También las entidades locales y la sociedad civil, que en Ferreries es muy activa en temas de naturaleza y excursiones. Vamos todos a la una y gracias a eso la restauración avanza a buen ritmo.
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