La finca de Es Canons se prepara para convertirse en un nuevo refugio público del Llevant, combinando patrimonio militar, paisaje protegido y naturaleza en estado puro. Joana Xamena, responsable de gestión del IBANAT, detalla cómo este espacio emblemático se rehabilita para ofrecer un uso social accesible, autosuficiente y plenamente compatible con la conservación ambiental.
¿Qué motivó la adquisición de Es Canons y qué representa dentro de las fincas públicas del Llevant?
Es Canons es un lugar muy emblemático para los ciudadanos de las Illes Balears. Forma parte de nuestro ADN natural y cultural. Durante la Guerra Civil fue un punto de defensa y, con el tiempo, se ha convertido en un símbolo de identidad. Para mí siempre estuvo muy claro que conservar este “pequeño trozo de tierra” y convertirlo en un espacio público era lo que tocaba hacer.
La compra se hizo con fondos del Impuesto de Turismo Sostenible. ¿Cómo se justificó?
Fue muy fácil justificarlo. La finca tiene elementos históricos, patrimonio, ermitas, flora autóctona y un paisaje privilegiado. Era lógico convertir esta parte del territorio en un espacio público, un lugar que pudiera disfrutar toda la ciudadanía.
¿Qué elementos paisajísticos y ambientales hacen de Es Canons un lugar singular?
La finca está casi íntegramente dentro de la Red Natura 2000. Tiene hábitats protegidos, especies endémicas y una fauna y flora muy singulares. Además, el paisaje del entorno de Betlem es un territorio único, un lugar que realmente merece conservarse para las generaciones futuras. Es un espacio que combina historia, naturaleza y un paisaje que la gente identifica como parte de lo que somos.
Las edificaciones antiguas se convertirán en refugio público. ¿Cómo funcionará?
Estamos rehabilitando las construcciones que están en mejor estado para abrir un refugio público con un precio muy accesible. La idea es que la gente pueda venir, pasar un par de noches y disfrutar de la naturaleza con tranquilidad. No queremos masificación; queremos que la experiencia sea respetuosa y que la gente conecte de verdad con el entorno. Si todo va bien, esperamos que esté en pleno funcionamiento muy pronto.
Se prevé una zona de acampada para 250 personas. ¿Cómo funcionará y qué público la utilizará?
La mayoría de los usuarios de las zonas de acampada suelen ser residentes, no turistas. Más del 80% son pura cepa mallorquina. Aunque la zona estará abierta a todo el mundo, la gestión priorizará a quienes conocen y respetan el entorno. El objetivo es que sea un espacio accesible y agradable, pero siempre con criterios muy claros de uso responsable y de respeto por la naturaleza para que todo lo que nos gusta de Es Canons pueda mantenerse en el tiempo.
Las instalaciones serán autosuficientes con energías renovables. ¿Por qué era esto importante?
Por un lado, porque es una forma de dar ejemplo; por otro, porque en estos entornos es complicado disponer de energía convencional. Apostar por la autosuficiencia energética demuestra que podemos funcionar de otra manera y que este tipo de soluciones pueden ser una referencia válida para otras zonas rurales o aisladas.
En cuanto a accesibilidad, ¿qué criterios se han aplicado?
Aún estamos en fase de valoración. El refugio tendrá rampas y servicios adaptados, aunque no todo será accesible debido a que son construcciones antiguas y por el entorno que las rodea. Cuando finalicen las obras haremos una revisión interna para comprobar que se cumple con todo lo previsto y que la accesibilidad real es la máxima posible sin comprometer el carácter del espacio.
¿Cómo creen que han recibido los vecinos de Artà y del Llevant la adquisión de Es Canons?
Habrá opiniones diversas. Algunos estarán satisfechos y otros quizá sientan cierta invasión. Es normal cuando un espacio tan simbólico se abre más al público. Lo importante es gestionar bien su uso y establecer normas claras para que la convivencia entre la vida residencial y las visitas esporádicas sea compatible.
El programa SOIB 30 participa en algunas tareas. ¿Qué tipo de trabajos realizan?
Participan de forma puntual en trabajos de jardinería o pequeños arreglos. Además, destaca que Gestión Forestal ha trabajado en la zona del refugio con tratamientos contra la procesionaria para mejorar la experiencia de los visitantes. Son intervenciones discretas, pero necesarias para que la finca esté en buenas condiciones.
¿Qué criterios seguís para que la apertura sea compatible con la conservación?
El refugio tendrá un máximo de diez plazas y un límite de tres noches por estancia. Y, para reservar, deberán ir al menos cinco personas, evitando así que lo utilicen grupos muy pequeños o de manera individual. También se controlará el reciclaje, la gestión del agua y el cumplimiento de las normas. Si no se respetan, se puede bloquear el acceso durante un año. La idea es que quien venga lo haga con responsabilidad.
Para cerrar, ¿qué mensaje enviaría a la ciudadanía?
Que Es Canons es de todos y debemos cuidarlo igual que cuidamos nuestra casa. A veces no respetamos lo público como deberíamos, y eso debe cambiar. Es un pequeño tesoro que tenemos la responsabilidad de disfrutar con normas claras y con mucho respeto.
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